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HISTORIAS MINIMAS
Dirección: Carlos Sorín

Como en su recordada La película del rey, como en Eterna sonrisa de New Jersey, Sorín vuelve a filmar la Patagonia argentina, pero ahora para situar allí –sin nada que ver ya con el cine de aventura ni con alguna intención alegórica– una suerte de road movie minimalista, que lo que hace es ante todo tender una mirada amorosa a los lugares y, más aún, a los seres. Son, todos ellos, e interpretados mayormente y muy bien por gente de la zona, seres comunes, sin nada especial, y así también, como lo anuncia el título, son sus historias, las tres que el guión entrelaza y que no tendrían por qué interesar si no fuera por la muy cuidadosa ternura con que son presentados a través de cada gesto, cada mirada. Hay momentos de logrado humor y algún toque dramático o sentimental o alguna referencia lateral a la dura situación del país, pero todo sin subrayar, con la serena sencillez de las cosas que importan por el sólo hecho de estar vivas. E. M.

       
 
 

DETRAS DEL SOL
Dirección: Walter Salles

Con el fundamento de un guión y recursos técnicos irreprochables y de un aporte actoral que impone un clima de impar verosimilitud, el talentoso director brasileño Walter Salles desarrolla una historia ambientada en el duro nordeste de su país en 1910, donde el odio y la intolerancia enmarcan la relación de dos familias en pugna por la tierra. En los vaivenes de un conflicto ancestral, un integrante de uno de esos clanes debe vengar la muerte de su hermano: esa trama con ribetes de tragedia griega, contada desde la visión de un niño cuya inocencia cuestiona la fatalidad del destino, es descrita por Salles con igual pericia narrativa que la evidenciada en su anterior Estación central, sin concesiones ni conformismos. Intenso relato de una rivalidad tinta en sangre, Detrás del sol impacta por sus imágenes pero no sin aportar una comprensiva carga de esperanza a los infortunios de la gente común. C. A.

 
 
 
     
 
 

EL REÑIDERO
Sergio De Cecco

El Grupo de Teatro del Nacional Buenos Aires, integrado por alumnos y ex alumnos, vuelve a exponer su coherencia de equipo, así como el rigor y la competencia que son sus marcas de identidad. Lo creó hace ocho años el director Orlando Acosta, y recibió el año pasado por El Duende, sobre textos de García Lorca, una Mención Especial del Premio María Guerrero. Ahora ofrece esta versión de Electra, de Sófocles, que De Cecco trasladó al barrio de Palermo y al año 1905. La puesta en escena revela, con un ritmo impecable, la atmósfera de ese mundo del arrabal atravesado por la política, por la anacrónica hombría del cuchillo y la venganza, y por el desbordado deseo de la hija hacia su padre. La calidad del espectáculo se debe tanto a la precisa dirección de Orlando Acosta como al comprometido desempeño del elenco, en el que se destacan Constanza Peterlini, Juan Coulasso, María Paila Battolla, Luis Berenblum y Francisco Prim. (Teatro de la Ribera). P. E.

 
 
 
       
 
 

UN CRIMEN ARGENTINO
Reynaldo Sietecase

Más conocido en su profesión de periodista, Reynaldo Sietecase tiene publicados cinco libros de poemas y dos de crónicas. En esta, su primera novela, se basó en un caso real para imaginar una ficción espeluznante: el asesinato de un empresario, en Rosario, en 1980. Pero no se trata de una novela policial, porque tanto el crimen como el culpable y el desenlace se conocen desde el principio. Lo que importa es hurgar en una historia tan nauseabunda como los restos del asesinado Samid que la policía encuentra disueltos en ácido, y en la vida del principal protagonista, el asesino, incluidos los recuerdos de su infancia. Y lo que ante todo queda a la vista son, desde adentro y sin piedad, los modos de funcionamiento de una sociedad cruenta, hipócrita, impiadosa y egoísta, en el particular marco de la última dictadura, casi como ofreciendo la posibilidad de pensar qué de ese pasado –vivido cotidianamente, convertido en estilo de vida– originó el arduo presente en que vivimos. (Alfaguara) D. F.

       
 
 

POR QUE CAYO LA ARGENTINA
Julio Sevares

Con precisión pero evitando el academicismo críptico, el autor realiza un pormenorizado análisis del neoliberalismo en la Argentina desde la segunda mitad de la década del setenta hasta 2002. Sin alejarse de su hilo conductor, la política económica, Sevares abreva en la coyuntura política para explicar las estrategias de los sectores dominantes y su impacto sobre la sociedad. Apertura comercial y financiera, endeudamiento externo, fuga de capitales, privatizaciones, desempleo y flexibilización laboral, planes de ajuste, imposiciones de los organismos internacionales de crédito y las diversas políticas monetarias, se conjugan para definir a un país signado por la desarticulación del sistema productivo y financiero, una concentración de riqueza de dimensiones y una crisis social histórica. Así y todo, Sevares hace notar la capacidad de las fuerzas del sistema para reciclarlo, "pese al rechazo generalizado de la población a los políticos encargados de administrarlo". (Norma) C. C.

 
 
 
       
 
 

TUMBEROS
América, lunes a las 23

Realizador cinematográfico –Bolivia, Un oso rojo– y del telefilme La cautiva (Canal 7, 2001), Israel Adrián Caetano se revela como uno de los narradores audiovisuales más ricos del momento. Con un elenco de buenos actores como Carlos Belloso, Germán Palacios, Roly Serrano, Belén Blanco, se mete en el mundo carcelario con una autenticidad que hubieran querido viejos capítulos de Zona de riesgo. Hay un hombre (Palacios) que, acusado de un crimen, es abandonado por el mundo exterior y descendido a un infierno que mezcla lo insano de Kafka con realidades que mucho tienen que ver con la Argentina actual. Algunos aspectos inconvincentes en las escenas de violencia no llegan a opacar, empero, un concepto cinematográfico del relato, que pone a Tumberos entre lo más destacado que se puede hallar en una tevé saturada de trivialidades e infamias, quizá destinadas al desvarío ideológico del televidente. H. P.

       
 


 


ARMANDO TEJADA GOMEZ

Cien por ciento popular

No vale con Armando Tejada Gómez la pregunta acerca de qué se quiere decir cuando de alguien se dice que es "popular", porque el autor de Antología de Juan fue un poeta popular en todos los sentidos posibles: porque venía desde bien abajo, porque esa gente de abajo estaba siempre presente en sus poemas, sus cuentos, sus canciones y sus novelas, y porque en la defensa de los derechos y las necesidades de esa gente sustentó en gran medida su vida y su creación. E incluso popular porque fue un artista muy conocido y apreciado. Muy pocos lograron lo que logró con Canción con todos: que una obra suya haya sido y siga siendo coreada como un verdadero himno de hermandad y liberación por multitudes a lo largo de los años, en la Argentina y en el mundo. Ahora, al cumplirse diez años de su muerte, Armando Tejada Gómez es recordado con una muestra en la Biblioteca Nacional y un recital en el que participan importantes figuras, entre otros homenajes, acaso porque la Argentina de hoy, sacudida a golpes de realidad, ya no es la Argentina en la que murió, enferma de indiferencia hacia artistas como él.
Tejada Gómez era un hombrón corpulento, de mirada firme y actitud decidida, con un vozarrón que atronaba al decir sus poemas y un modo enfático de recitar, pronunciando con extrema precisión cada palabra, que muchos en los setenta imitaron (acaso alguien conserve aquel simple de vinilo en el que con "Muchacho de septiembre" y "Muchacha" sacudió los sentimientos de parte de una generación: "Andar de rigurosa adolescencia,/ sumido, inevitable, tropezando,/ por los atardeceres sin orillas/ absurdamente ausente de los pájaros"). Mendocino hasta el fondo, se enorgullecía de su ascendencia huarpe y de su habilidad en la cocina, de la que nació uno de sus libros mayores, el Canto popular de las comidas, premiado con el Casa de las Américas.
Zamba de la distancia, Zamba azul, Canción de las tristes cosas, Hay un niño en la calle y Coplera del prisionero son algunos de los temas que fue elaborando, con el Cuchi Leguizamón, Oscar Matus, Oscar Cardozo Ocampo, Angel Ritro, César Isella y otros talentosos, ya desde antes de los años en que al lado de Matus y Mercedes Sosa salió a revolucionar el canto popular argentino a través del Movimiento Nuevo Cancionero. Fue alguna vez diputado provincial, luego militante comunista y proscripto durante la dictadura y siempre amigo de sus amigos, de la buena comida y del vino. D. F.