Entrevista con Paula Tejada, hija de Armando Tejada Gómez.
Por Marcelo Cotton.

Paula viaja en el tiempo, rememora imágenes de la infancia: "Recuerdo las noches de peña, haberme criado en lugares oscuros, llenos de humo, durmiendo sobre la mesita de las peñas"

Haber sido la hija de Armando Tejada Gómez no sólo le ha dejado retratos de infancia, también parece haber calado muy hondo en su sensibilidad.

"Mi papa hacía todo desde la entraña, si no no lo hacia. El no hacia nada por compromiso, o porque era adecuado. Nosotros aprendimos también a no estar en esa tontera. Sí aprovechamos cada minuto con la gente valiosa, con la que realmente se aprende mucho".

Hoy Paula relata lo que quedó de una existencia ligada a la poesía, al canto, a los amigos.

"Todos los cumpleaños y todos los 3 de noviembre nos juntamos, los amigos, los cantores, a cantar. Más que homenajes son excusas para seguir juntándonos, para no perdernos, para seguir compartiendo el canto. En vez de estar lamentando que lo perdimos, preferimos celebrar que lo tuvimos".

¿Parece haber creado una gran familia Armando Tejada Gómez?

"Sí. Para mi papá fue muy duro dejar Mendoza pero cuando llegó a Buenos Aires se encontró con amigos que incorporamos a la familia desde siempre. Gente con la misma sensibilidad. Cuando murió yo sentía que nos protegían todos. Hoy, cuando mi hermana y yo estamos por tomar decisiones, recurrimos a ellos porque nos van a decir exactamente lo que tenemos que hacer. Hamlet (Lima Quintana) fue como un tío para nosotros."

Las huellas del paso de Armando por este mundo no se borran con el viento, se escuchan, se presienten invenciblemente marcadas en la palabra de un otro, de Paula... Esas huellas atraviesan el papel donde trazó los primeros y últimos versos.

"La manera en que escribía era la manera en que hablaba. Lo que escribe es lo que mantenía con la palabra y lo que mantenía con la palabra era lo mantenía con la acción, en los hechos más pequeños y cotidianos."

Vuelve ahora otra imagen. La de ella y su hermana al volver del colegio, un padre que se hacía presente cada día a la hora del almuerzo en la casa que ya no era la que habitaba.

"Yo siempre pensé que mi papá podría haber sido terriblemente famoso y entrar al circuito comercial y prostituirse un poco y ser una persona que manejara mucho dinero. Que no lo haya sido no tiene que ver con falta de talento, tiene que ver con que su vida privada, su relacion con su familia y sus amigos fue siempre la prioridad a la hora de tener una vida pública."

Paula revuelve en la memoria, no sólo en la suya sino en la de los que, como Armando, de ella hacen y rehacen.

"El no haberse olvidado nunca de su origen es lo que determinó el resto de su vida. Su obra está signada por lo social, porque él sabía de lo que hablaba, el fue realmente un desposeído. La novela "Amanecer bajo los puentes" relata su adolescencia amaneciendo bajo los puentes. Los hermanos que ha perdido por enfermedades, algunos que ni siquiera conoció. Morían, estaban mal alimentados. Esto lo signó en cada pasó que dio en su vida. Las demostraciones de cariño hacia nosotros, familia y amigos, eran las que él hubiera querido tener y no tuvo. Los abrazos.... "

Los abrazos como testigos mudos. Paula deja de hablar en el momento en que no se habla porque se dice sin decir, porque lo expresa una lágrima que revienta y se deja caer.

"Son inolvidables los brazos de mi papá. Nunca más seremos abrazados con esa profundidad que era con todo, con cuerpo y alma. Así escribió, vivió y nos quiso."

El lenguaje de la hija menor del primer matrimonio del poeta, se regodea en lo visual. Sus ojos no ocultan el menor signo de impaciencia, felicidad o amargura cuando relata los distintos matices de la vida como parte de la vida de Armando Tejada Gómez.

¿Cómo viviste los años de prohibición y persecución?

"Yo le debo a esa época una úlcera en los intestinos desde entonces y que mantendré toda la vida para no olvidar. Fue doloroso fisicamente, lo digo literal. Despues de la época del proceso evalúo con qué naturalidad yo veía en las peñas cómo llevaban preso a mi papá, a los organizadores. Visto a las luz de los años uno dice: la primera vez me asusté, la segunda me preocupé, la tercera ya tenía la tarjeta del abogado para llamarlo, y la cuarta fue, bueno, nos vemos."

El exilio de Tejada la mantuvo distanciada físicamente de su padre pero cercana a su cualidad como poeta al subrayar por ejemplo que: "las cartas que nos enviaba son muestras literarias bastante contundentes así como también lo que produjo en esos años"

No casualmente el contacto con su obra la hizo, años más tarde, allegarse al folclore. A la vez que recuerda cómo él en su Mendoza natal se reunió con la música popular que lo llevó a ser, luego, un investigador incansable de la cultura de nuestro pueblo.

"De pequeño se acercaba a la puerta de algún boliche a calentarse el cuerpo de donde salia un poquito de calor y ahí estaban los cantores que escuchaba desde afuera."

Paula trae ahora la imagen de un Tejada Gómez prolífico, como siempre, pero a las puertas de lo que él, como poeta y pensador, ya avisoraba como futuro.

"Yo me pregunto siempre qué habra pasado en el alma de una persona que en la década del 60 escribe "Cancion con todos" y en el 90 escribe "Nostalgias del futuro", que en una parte dice: "de esa mirada que miraba lejos es que tengo nostalgia". Contribuyó todo lo que estaba pasando en el país para que él sintiera un agobio y un agotamiento muy fuerte, porque esos sueños eran muy grandes y peleó detrás de sus sueños. En ese momento en que murió no se daba nada de eso, más bien todo lo contrario. Pero nosotros seguimos peleando porque tenemos esperanza, porque si perdemos la esperanza perdemos la pelea."

En su vocabulario se repite el "nosotros". "Nosotros" significa, en principio, quienes estuvieron cerca de Armando, su familia, sus amigos...

"10 años más tarde, en nosotros, esa sensación está muy profundizada. Este desencanto a la hora de votar nos duele mucho porque nosotros para poder votar hemos peleado mucho: mi papá, mi mamá, todos. Hemos perdido muchas horas de nuestra vida por la democracia, entonces este fraude en el que estamos ahora, este genocidio económico nos duele profundamente."

"Nosotros" también significa quienes, pese a no haberlo tratado, nos identificamos con su pensamiento, con la poesía, con su accionar, con ese "todo íntegro" que nos invita a seguir peleando en cada rincón, en cada resto, con la misma pasión y alegría del gran poeta.

"No quiero imaginar los poemas que saldrían de la cabeza de mi papá en un momento como este. Creo que la poesía de Tejada Gómez sería hoy una poesía muy dolida, esperanzada pero dolida. Habría mucho más por escribir, sin duda".


Volver <<<